

La Historia de la Mexicana






El Comienzo
El proyecto La Mexicana nació en noviembre de 2023, en Okinawa, cuando conocí a la señora Ana Ruiz.
Ella trajo consigo algo más que recetas: el auténtico sazón del norte de México, aprendido desde niña junto a su abuela. En eventos para militares de ascendencia mexicana en la base americana, muchos se emocionaban al probar su comida y decían:
“Esto me recuerda al sazón de mi abuela.”
La Prueba
La realidad fue dura.
El camión no funcionaba. El motor tenía fallas.
Al entrar, la madera del piso se quebró
Con linternas revisamos todo: la madera del piso y las paredes estaba completamente podrida, llena de termitas e insectos. Era imposible operar así.
Decidimos reconstruirlo nosotros mismos.
Durante casi cuatro meses trabajamos sin descanso. Yo sin remuneración. Jessy, el hijo de la señora Ana, ayudando mientras soñaba con volver a México. Compramos madera, aluminio, herramientas. Reconstruimos el box desde cero.
Logramos terminar la puerta, pero el camión estaba inclinado y el proyecto quedó a medias.
La Luz
Y entonces apareció la ayuda inesperada.
Nuestro vecino inglés llamado Rich, experto en trabajos de madera. Le pregunté si podía ayudarnos a colocar la puerta para al menos poder mover el camión a un taller.
En una sola tarde la instaló.
Ese pequeño avance devolvió la fe al proyecto.
Fue en ese momento que el nombre cambió.
Ya no sería “Rinconsito Mexicano”.
Sería La Mexicana.
Hablamos con otros vecinos que trabajaba reparando casas para consultar sobre el motor. Él me derivó a un mecánico que aceptó el reto.
Se cambió la gasolina vieja, se limpió el sistema, se hizo mantenimiento y finalmente el camión volvió a moverse.
Luego fue llevado a realizar modificaciones estructurales: se instaló la ventana de venta, se reforzó el techo y se reemplazó nuevamente parte del piso que comenzaba a deteriorarse.
Finalmente, el camión volvió al patio.
Pero esta vez… listo para empezar de verdad.
